RUTA SAGRADA ANDINA

LA VISIÓN DEL ÁGUILA

 

GEOGRAFÍA SAGRADA DEL CONTINENTE AMERICANO

 

RESERVAS ESPIRITUALES DE LA HUMANIDAD

 

RUTA WIRACOCHA-TUNUPA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El ordenamiento territorial andino expresado en el Tawantinsuyu, tuvo, como modelo recreador, la chakana y sus diagonales, sistema relacionado con la Cruz del Sur, el movimiento de la Vía Láctea y su cruzamiento con la eclíptica, el sistema operativo de medidas andino y la Ruta Mayor Sagrada  que denominamos Wiracocha-Tunupa donde la dualidad complementaria de la deidad andina se expresa como cocreadora y ordenadora del mundo, estableciendo, sobre la geografía sagrada de los Andes, la Ley de Origen o Constitución Natural, como la llaman los mamos y sagas de la Sierra Nevada de Colombia, denominada en idioma Kogi Gonawindúa, el “corazón del mundo”. Seguir la Ruta Sagrada es recrear esta ley primordial, reestablecer el contacto con los orígenes, pues, es, realmente, el “gran viaje al origen”, y ponernos en relación con algunos de los lugares sagrados más importantes del continente. Su belleza es extraordinaria y su energía transformadora innegable.

 

Esta Gran Diagonal (whira-pan aymara, chaupi chullparil quechua) u ordenador mayor, sigue el mismo camino sureste-noroeste del sol en el solsticio (Marat`aqa en atuwa o idioma aymara, Watar´iti en runasumi, idioma quechua) y del poblamiento continental más temprano; siguiendo este trazo sagrado se construyó el eje principal del Capac Ñan o red de caminos andinos,  utilizando la chakana y su diagonal en la ubicación y trazo de los principales templos, observatorios y centros ordenadores de la geografía sagrada a lo largo del Capac Ñan.[1] Por ello los primeros cronistas recogen una leyenda muy antigua, que narra, como escribe Pachacuti Yamqui Salcamayhua en su Relación de antigüedades desde reyno del Perú: “Todas las Naciones del Tawantinsuyu benieron de hacia arriba de Potosí…” recordando que en la concepción andina el arriba está en el sur, con la mirada congruente de un mapa parado en su base, no en su punta.

 

La investigadora María Scholten[2], matemática, quién primero identificó para nuestra cultura esta Ruta de Wiracocha (Gran Diagonal) nos dice: “Diagonal en quechua se dice Chekkaluwa, mientras la palabra Ch´ekka significa verdad. La diagonal, entonces, podría haber significado, para los inventores y ejecutores del gran sistema geográfico suramericano algo así como El camino de la verdad” (Scholten 1977:16). Al estar unida la chakana a la diagonal, este símbolo primigenio escalonado se encuentra presente en lugares sagrados de todo el continente.

 

[1] MILLA VILLENA, Carlos, 1992, Génesis de la Cultura Andina, tercera edición, Lima.

[2] SCHOLTEN María, 1977, la Ruta de Wiracocha, editorial Juan Mejía Baca, Lima.

Es la síntesis icónica de esta Ley de Origen primigenia. En la Ruta Sagrada encontramos la chakana en Qosco, Rajchi, Pukará, Sillustani, Titicaca y Tiawanaku hasta la cima del volcán sagrado de Tunupa, en la entrada al Salar de Uyuni.

 

Scholten encontró, siguiendo la Ruta, que geodésicamente y según datos etnohistóricos, los principales templos y centros ordenadores, al igual que lugares sagrados muy significativos, estaban ubicados en una línea recta diagonal, a distancias iguales o proporcionales entre Cajamarca y Tiawanaku (Scholten 1958). Carlos Milla Villena[1] completa esta investigación usando cartas de aeronavegación del Departamento de Defensa de U.S.A. de 1965 con la curvatura terrestre corregida, mapa de gran exactitud (Milla 1922:122); Milla encuentra, siguiendo la Ruta Sagrada, que esta se prolonga en la Gran Diagonal, por el sureste, hasta Oruro y Potosí en Bolivia, y por el noroeste alcanzando a Manta, en Ecuador, eje sobre el cual se aplica la fórmula del sistema operativo de medidas de la Cruz Cuadrada y la Chakana, desde cuando la sede de la Capaccuna (panacas originarias andinas) estaba en el ombligo originario: Tiawanaku. Entre el sistema de diagonales complementarias encontramos lugares tan significativos como Pachacamac, Carabuco, el Volcán Tunupa y la misma Machupicchu. No hemos encontrado un ejemplo parecido en ningún espacio ni tiempo en el mundo, incluso hasta el presente, donde se aplique un ordenamiento del macro territorio de semejante nivel y alcance, espacio de más de 2.000 kms lineales y tiempos con milenios de diferencia.

 

Pachacuti Salcamayhua relata el mismo mito de la cruz cuadrada andina, principio ordenador continental; pareciendo aludir al trazo, por Tunupa, de la Gran Diagonal como Ruta Sagrada y el establecimiento de los puntos principales de tal geografía, que luego se concretan en los templos, lugares y centros ordenadores, demostrando su visión originaria y su temprana planificación como geografía sagrada andina. Carabuco (Cara Purcu), sería, pues, un punto clave en el establecimiento de las proporciones y medidas. “El alineamiento que une Carabuco con Tiawanaku coincide con la Gran Diagonal del sistema y al prolongarse 477 kms al sureste (la misma distancia que hay entre Qosco y Tiawanaku) llega exactamente a la cumbre del Monte Tunupa, llamado así desde la antigüedad, que tiene 5820 mts de altura…Este monte, en territorio boliviano, se yergue como gigantesco guardián al borde del desierto salado de Uyuni, resto de un antiguo lago tan grande como el Titicaca…¿Estará aquí el origen del mito de Tunapa y de la cultura andina?”[2]

 

Según el “cronista” Calancha (Crónica Moralizadora) Tunupa desencarna en Carabuco y su cuerpo se coloca en una balsa sobre el Lago Titicaca; en ese momento se produce un hecho extraordinario desencadenándose una tempestad que empuja la balsa a gran velocidad, estrellándola contra el borde sur del Lago, formando el Río Desaguadero que luego se sumerge en tierra (así ocurre realmente) y reaparece ´en el otro mar´, el actual Lago Poopó”, en la ruta del Pacífico, océano donde se encuentra el final de su “viaje al origen”. Cieza de León, cronista que acompaña a Pizarro en la destrucción del Tawantinsuyu, cuenta que “De la parte sur llegó un hombre blanco de crecido cuerpo, de mucha autoridad que inspiraba veneración, el cual tenía gran poder, pues de los cerros hacía llanuras y de las llanuras cerros grandes, de las piedras vivas hacía brotar fuentes y con todas estas maravillas llamábanle hacedor de todas las cosas y su principio, y padre del sol….Dio ser a los hombres y animales y les indicó el orden como debían vivir, hablándoles con gran mansedumbre y amonestándoles para que fuesen buenos  y no hiciesen daño los unos a los otros; le recuerdan con el nombre de Ticciviracocha y en la provincia del Collao con el de Tuapaca y Arnauan. Este personaje abandonó el lugar dirigiéndose hacia el norte…” Hoy sabemos que son realmente dos deidades complementarias, Wiracocha creador que migra por la Ruta Sagrada hacia el norte y se pierde en el océano Pacífico por donde llegará milenios después Pizarro y su horda de conquistadores (caso semejante a Quetzalcóatl y Cortés en el Atlántico), y Tunupa ordenador que migra hacia el sur, el lugar de los orígenes, perdiéndose por el mismo océano Pacífico, indicando ambos claramente el lugar de Origen primigenio.

 

En esta Ruta las comunidades de llameros uru-chipayas (los originarios) que hablan una de las lenguas más antiguas del continente, cuidan aún los restos de la aldea de Che´kka-Che´kka (La Suprema Verdad), donde vivió Tunupa, en las faldas del volcán sagrado. Sobre este antiguo lugar se fundó (política común entre los “civilizadores-evangelizadores”) un pueblo hoy conocido como Tawa (el cuatro). Es desde Che´kka-Che´kka, luego Tawa, que Tunupa hace su migración ordenadora al Lago Titicaca, fundando el centro ordenador principal andino de Taypikala (piedra del centro), hoy conocido como Tiawanaku, tal vez aludiendo al nombre de Tawanaka (donde naka es el sufijo para el plural en el idioma aymara) el otro Tawa o el Tawa complementario. Otro nombre dado más esotéricamente es el de Ti-unco (Tejido de agua) que algunos sabedores identifican con la lengua originaria de Tunupa.

 

[1] MILLA VILLENA, Carlos, 1992, Génesis de la Cultura Andina, tercera edición, Lima.

[2] La Enigmática Etnoastronomía Andina, 1995, Carlos Milla Villena, La Constelación de la Cruz del Sur, Editor Taipinquiri, La Paz, pps. 241-290.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Ruta sagrada Wiracocha-Tunupa articula importantes lugares de esta geografía sagrada de los Andes Centrales. Conecta los tres niveles del Mundo a través de los cerros sagrados andinos, los valles interandinos, el Lago Titicaca y el centro ordenador del Quinto Sol andino, Tiawanaku. Los llamados puntos de articulación en la Ruta se corresponden con sitios que se han considerado sagrados por milenios, de acuerdo a todos los grupos humanos que los han habitado, por lo menos en cuanto a comunidades originarias se refiere. En la Ruta se encuentran importantes ejemplos de la escritura primigenia guardada sobre piezas líticas y cerámicas.

 

 

 

 

 

 

 

En la crónica de Santa Cruz Pachacuti se describe como Tunupa deja una parte de su báculo sagrado a Aputambo, padre de Manco Cápac, fundador de la dinastía originaria incaica (Hurín), y es con este báculo de oro que el discípulo de Tunupa encuentra el lugar propicio para fundar el Q’osco u ombligo y ordenar definitivamente el Quinto Sol andino, ordenamiento iniciado por Tunupa-Tarapacá. El Qosco es el tercer ombligo, luego de Tawa y Tiawanaku y es una parte esencial de la Ruta Sagrada. Este báculo puede ser el instrumento de observación astronómica que ordena relacionando cielo y tierra. Tunupa-Tarapacá finalmente termina su misión sagrada y regresa a su origen, por el Pacífico, luego de permitir el flujo de las aguas del Lago Titicaca, vivificándolo, a través del Río Desaguadero y el Lago Poopó que forman la ruta iniciática. Estas aguas finalmente confluirán en Mama Cocha, en su vientre del Pacífico, entrada al Inframundo o retornando a la Vía Láctea.

 

Por ello puede verse, como símbolo unificador de la Ruta Sagrada, la imagen de Wiracocha-Tunupa, la “deidad de los báculos”, durante todo el trayecto sureste y luego suroeste entre Q’osco-Oruro y Oruro-Cerro Tunupa-Cerro Unitas-Iquique, en el litoral Pacífico. Como todo obedece a una dualidad complementaria, al hacer este camino se efectúa un “viaje al origen”, es decir, al lugar de donde proviene el conocimiento ordenador de esta humanidad del Quinto Sol, algún punto en el Pacífico hacia el oeste de la costa sudamericana.

 

(Todo el contenido extenso de la Ruta y sus lugares sagrados se encuentra en el libro escrito por el autor de la página y ofrecido en este mismo espacio).

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