RUTA SAGRADA MESOAMERICANA

LA VISIÓN DEL ÁGUILA-QUETZAL

 

GEOGRAFÍA SAGRADA DEL CONTINENTE AMERICANO

 

RESERVAS ESPIRITUALES DE LA HUMANIDAD

 

RUTA SAGRADA QUETZALCÓATL-KUKULKÁN-GUCUMATZ

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Ruta Sagrada de Quetzalcóatl-Kukulkán-Gucumatz, se extiende por la Meseta Central de México, desde Tula hasta Oaxaca, pasando por tierras toltecas, totonacas y zapotecas, tras el camino seguido por Quetzalcóatl, y se continúa por el territorio maya-tolteca, Península de Yucatán, donde ahora es Kukulkán, para extenderse por los actuales Guatemala y Honduras donde adquiere le denominación de Gucumatz. Está ligada al mito del origen del Quinto Sol y la creación de esta humanidad, realizada en Teotihuacan, y a los relatos de la saga del hombre-dios Quetzalcóatl, transformado en Kukulkán y Gucumatz, una trinidad en un mismo ser.

Teotihuacan es la Tollan principal, el centro urbano ordenador de un vasto territorio tolteca-maya desde antes de nuestra era hasta el siglo XIII de n.e., teniendo en cuenta que este centro como tal tiene su final en el siglo VII de n.e. Es en Teotihuacan donde se da la creación de esta humanidad y se “escribe” en el gran códice lítico que es este centro ordenador, los lineamientos centrales de nuestra Ley de Origen, que implica nuestra forma correcta de estar en el mundo para finalmente ser verdaderos seres humanos y conocer realmente nuestro origen y destino. A finales del siglo VII los poderosos centros urbanos ordenadores tienen un cambio ejemplarizado en la saga de Quetzalcóatl, cuando debe enfrentar el lado oscuro de su espejo, al Tezcatlipoca Negro, y sucumbe ante la dualidad que es y que no ha vuelto complementaria. Topiltzin Quetzalcóatl comprende que debe ceder su espacio y tiempo a una nueva visión que hace parte de la experiencia humana, abandona Tula con sus seguidores, sabiendo que el centro y el Estado van a sucumbir violentamente para esperar su resurrección, como el ave Fénix, en ciclos espacio-temporales posteriores, cuando esta experiencia sea realmente asimilada por los toltecas y otros pueblos continentales.

Pero el proceso de transformación se expande de este centro de centros (Tollan) a todo el territorio, alcanzando al mundo maya. Esta caída de una antigua visión del mundo, transformada poco a poco por lo político, trae un vacío de poder al no existir ya los centros ordenadores; lo que abre la puerta a nuevas y sucesivas invasiones, desplazamientos y migraciones. Las antiguas delimitaciones geográficas, políticas, étnicas, cosmogónicas y culturales se diluyen y surgen diferentes formas de organización políticas y comunitarias, incluso distintas concepciones del territorio.  Para los teotihuacanos, toltecas, zapotecas y mayas, un mundo que requirió un largo proceso cíclico espacio-temporal para consolidarse, se vino abajo en unas pocas décadas. El concepto de gobernante sabio, síntesis ejemplar de la complementariedad espiritual y política, dejó de existir. Surgen nuevos rostros de la divinidad. Y la anterior seguridad para permitir la emergencia de la vida ordenada, según la Ley de Origen, cedió paso a un periodo cambiante, caótico y liminal. Ahora el poder estaba en manos de grupos armados, guerreros sin la formación profunda de la Toltecáyotl, sin un “rostro sabio y un corazón firme”, que asolaron los poblados y comunidades de los antiguos estados y sus confederaciones. Solo nos quedan testimonios arqueológicos de centros derruidos e incendiados, templos destruidos, tumbas profanadas, poblaciones sometidas al hambre y la violencia, tierras extenuadas, y los nuevos centros urbanos amurallados, surgidos entre los siglos IX y XII, ya no ordenadores, sino defensivos y ofensivos, se parecen más al concepto de ciudad que nosotros conocemos. Es en este periodo que los símbolos supremos se tiñen del color de la guerra y la conquista.

Lo que nos queda claro para el momento actual, es que la deidad Quetzalcóatl y su espejo humanizado Topiltzin Quetzalcóatl nos muestran un camino de conocimiento y realización que se trazó para la comunidad humana en relación con la naturaleza y las deidades, la Toltecáyotl, una forma de crianza mutua de extraordinario valor por los logros alcanzados y ser un sistema de conocimiento y realización humana nacido desde el corazón mesoamericano. Nos indican, igualmente, las formas como una humanidad puede tomar este conocimiento y aplicarlo en su estar en el mundo, dependiendo de su enfoque e intereses.

Ahora bien, para seguir la Ruta Sagrada lo que buscamos no son las huellas arqueológicas reconocidas de la presencia de Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl en Puebla-Tlaxcala, Oaxaca, Veracruz y el sureste mexicano hasta Honduras y Guatemala  (Kukulkán, Gucumatz o Nácxit), tal vez más allá, sino los lugares donde esta enseñanza se desarrolló y se unió a lugares eminentemente sagrados de estos pueblos –las diversas tollan, espejo de la tollan primordial, Teotihuacan, que luego se reflejará como ejemplo en Tula de Hidalgo-, como una forma de estar en el mundo para ser plenamente humanos. Estas tollan debían seguir un diseño urbano semejante, como centros ordenadores del mundo a espejo del orden cósmico, estructuras arquitectónicas que afianzaran este orden y permitieran el ritual mayor que ejercían entre Cielo, Mundo Medio e Inframundo hacia las cuatro regiones y esquinas del mundo. Lugares asociados mostraban otro tipo de señales como formas naturales únicas, orientaciones astronómicas precisas, ubicación en un espacio sagrado fungiendo a manera de portales de comunicación, arte rupestre y asociación con los mitos. Partiremos pues de la tollan primordial, el lugar sagrado donde Quetzalcóatl interviene en la creación del Quinto Sol y se construye el gran centro ordenador del Altiplano Central, Teotihuacan. Visitaremos otros lugares fundamentales como Tula, Monte Albán, Mitla, Tikal y Copán.

 

 

 

 

Lo que nos queda claro para el momento actual, es que la deidad Quetzalcóatl y su espejo humanizado Topiltzin Quetzalcóatl nos muestran un camino de conocimiento y realización que se trazó para la comunidad humana en relación con la naturaleza y las deidades, la Toltecáyotl, una forma de crianza mutua de extraordinario valor por los logros alcanzados y ser un sistema de conocimiento y realización humana nacido desde el corazón mesoamericano. Nos indican, igualmente, las formas como una humanidad puede tomar este conocimiento y aplicarlo en su estar en el mundo, dependiendo de su enfoque e intereses.

Ahora bien, para seguir la Ruta Sagrada lo que buscamos no son las huellas arqueológicas reconocidas de la presencia de Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl en Puebla-Tlaxcala, Oaxaca, Veracruz y el sureste mexicano hasta Honduras y Guatemala  (Kukulkán, Gucumatz o Nácxit), tal vez más allá, sino los lugares donde esta enseñanza se desarrolló y se unió a lugares eminentemente sagrados de estos pueblos –las diversas tollan, espejo de la tollan primordial, Teotihuacan, que luego se reflejará como ejemplo en Tula de Hidalgo-, como una forma de estar en el mundo para ser plenamente humanos. Estas tollan debían seguir un diseño urbano semejante, como centros ordenadores del mundo a espejo del orden cósmico, estructuras arquitectónicas que afianzaran este orden y permitieran el ritual mayor que ejercían entre Cielo, Mundo Medio e Inframundo hacia las cuatro regiones y esquinas del mundo. Lugares asociados mostraban otro tipo de señales como formas naturales únicas, orientaciones astronómicas precisas, ubicación en un espacio sagrado fungiendo a manera de portales de comunicación, arte rupestre y asociación con los mitos. Partiremos pues de la tollan primordial, el lugar sagrado donde Quetzalcóatl interviene en la creación del Quinto Sol y se construye el gran centro ordenador del Altiplano Central, Teotihuacan. Visitaremos otros lugares fundamentales como Tula, Monte Albán, Mitla, Tikal y Copán.

@2019 Roberto A.  Restrepo| Pensamiento Americano| Creado con Wix.com