• Roberto A. Restrepo

ENERGÍA DEL DÍA 29 2 2020 BISIESTO

LA ENERGÍA DEL DÍA Y SU FORMA DE UTILIZARLA


Calendario gregoriano: 29 de febrero de 2020


Desde el pensamiento originario:


Uniendo el numeral de acuerdo al sistema numérico calendárico ancestral y el signo del día en sus connotaciones mesoamericanas y andino-amazónicas, tenemos:


Un día regido por el 4. Luego de que el tres materializa la complementariedad mediante un tercero incluyente, el cuatro ordena básicamente el mundo, lo propio, las ideas, los proyectos para darles estabilidad y fortaleza. Todo en el cosmos y el mundo medio se organiza en un primer cuatro alrededores de las tres piedras del fogón, y de allí se inicia un ordenamiento superior sobre una base firme.


La energía de este día nos muestra el umbral entre la vida y la muerte que es, realmente, el umbral entre la muerte y la renovación, es decir, que la muerte es solo un paso, la completitud de un ciclo como semilla de seres humanos o semilla de vida planetaria. Por ello este día nuestro compromiso es el de respetar profundamente toda forma de vida, porque como criemos seremos criados; y permitir la muerte digna de todo ser vivo, como umbral a otra forma de vida generalmente más compleja, un nuevo nivel de aprendizaje. La impecabilidad es nuestra mejor forma de encarar el estar en el mundo y el umbral del final de nuestra experiencia en este mundo. Esta energía une nuestra vida a la herencia que llevamos, tanto en los genes celulares, como en los energéticos y espirituales, herencia de los ancestros, por medio de la cual hacemos ese viaje al origen. Mirar el antes que ya pasó y va adelante, para entender el aquí y el ahora y saber caminar el después que nos lleva a ese origen.


Este día nos permite la comunicación con la muerte que nos acompaña siempre y con los ancestros que ya vivieron esta particular experiencia humana y van adelante, en otro camino, pero sin perder la conexión con su linaje. Además, unido al numeral, indica que cualquier muerte parcial o total en esta vida, implica ordenarnos sobre este cuatro, fortalecernos y seguir el camino en espiral que es, finalmente, un viaje al origen. Si cada paso y cada etapa parte de una base firme bien construida en nuestro estar en el mundo, el llegar a ser verdaderos seres humanos, nuestro destino, se torna muy posible. Estar para ser y no ser para estar.

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